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Opinión: Sin ética no hay periodismo ni periodistas

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Clase magistral de la ex presidenta del Tribunal Nacional de Ética y Disciplina (TRINED) del Colegio de Periodistas de Chile, Lidia Baltra, en encuentro de Tribunales Regionales de Ética realizado los días 22 y 23 de junio de 2018 en Valparaíso.

Me siento muy honrada de haber sido invitada a la inauguración de este encuentro sobre Etica Periodística ante todos ustedes, dirigentes del gremio y nuevos impulsores de esta parte tan importante de nuestro desempeño profesional que a menudo es olvidada en el tráfago por recoger y difundir los hechos noticiosos, como también, y, principalmente, en todas las áreas de la convivencia nacional como lamentablemente se ve a cada rato en nuestro país.

Saludo a la Presidenta del Colegio de Periodistas, Sra. Margarita Pastene; al Presidente del Consejo Regional Valparaíso, colega Danilo Ahumada; al president edel Círculo de la Prensa de Valparaíso, colega Bernardo Soria; y a la presidenta del Tribunal Nacional de Etica y Disciplina del Colegio de Periodistas, colega Margarita Bastías.

Los avances científicos para superar algunos de los males del siglo, el descomunal y vertiginoso avance de las telecomunicaciones y de la informática, las nuevas formas de los conflictos bélicos y la persistente búsqueda de una mejor convivencia mundial son algunos de las características que marcan este Tercer Milenio que vivimos.  Queda en la trastienda, sin embargo, la necesidad imperiosa de hacer participar de sus logros a quienes continúan rezagados, y derrocar un vicio que dificulta nuestra convivencia: la competencia desbocada por conseguir éxitos materiales y productos vanos que se confunden con la felicidad.

En este mundo de plástico que todo lo contamina, se estima que el lector-auditor-televidente-cibernauta  favorecería con su preferencia a aquellos medios de comunicación que le dan este bocado. Así lo estipulan sistemas de mediciones de sintonía considerados como el nuevo Oráculo.  Mejor aún si la entrega se hace en forma "entretenida", porque hoy, con la superabundancia de oferta en todo orden de cosas, aburrir es un pecado. Incluso las noticias forman hoy parte del show permanente que deben ofrecer los medios para satisfacer unas masas supuestamente hambrientas de espectáculo.

Creemos que hoy, más que nunca en la historia de nuestra convivencia nacional y universal, el periodismo está expuesto a distanciarse de la ética. La carrera por conquistar audiencias es implacable..

Muy a contrapelo de nuestra misión de periodistas, que es buscar y divulgar la verdad de los hechos que ocurren en la sociedad como sólo nosotros sabemos hacerlo porque recibimos una educación o instrucción. Pero hoy tenemos la competencia de cibernautas que saben más de cómo crear un blog o un sitio web o un video en Facebook y subir a él lo que se le ocurra, lo que si bien rompe la uniformidad de los mensajes dominantes, a veces son basura que contamina la información veraz.
Pero tampoco el periodista profesional se la lleva fácil: en su ímproba tarea de buscar y difundir la verdad de los hechos, constantemente recibe presiones de diversa índole para publicar una apariencia de verdad o un aspecto de ella, que no es la que el ciudadano necesita para formarse una opinión sólida y certera  que le permita tomar las mejor opción llegado el caso.

O bien, en la carrera desesperada para obtener la noticia y publicarla antes, por las exigencias de rapidez de las nuevas plataformas y dispositivos tecnológicos, puede caer en la tentación de no confirmarlas… o recurrir a procedimientos por los que luego su conciencia lo reconvendrá. Es aquí donde se necesita la ética profesional.

La ética es una norma interna de buena convivencia entre los seres humanos, un conjunto de valores mínimos de comportamiento con los otros, que nos permite vivir en paz y armonía con nosotros mismos y con los demás (Küng).

Sin embargo, existen en la sociedad diversas reglas o directrices para mantener esta convivencia. En primer lugar están las leyes que establecen lo que no debemos hacer en aras de  esta buena convivencia. Desde las Tablas de la Ley de Moisés al derecho universal que nos legó la civilización romana en que se inspiran los códigos civiles del mundo moderno.

Así, no puedes robarle la billetera a tu vecino de asiento en el bus, por cuanto la ley te sancionará con detención o cárcel. Pero si una persona ha estado aguardando pacientemente que se desocupe un estacionamiento para ocuparlo y te me metes subrepticiamente en él y se lo quitas, no pasa nada… Esa violación de la convivencia no está sancionada por ninguna ley escrita. Pero sí hay una ley moral que te susurra internamente que has procedido mal. Esa es la ética. Una autorregulación interna que nos indica qué debo hacer con el otro, cuál debe ser mi actitud y mi buen comportamiento hacia él.

Se suele confundir ética con moral, lo que no es incorrecto, ya que ambas significan “costumbre”: ETICA: del griego ethos y MORAL, del latín mos. Pero esta última se usa más en ámbitos filosóficos o religiosos.

Se  suele definir a la ética como “la doctrina que orienta las buenas costumbres”. Y moral como la “ciencia que enseña las reglas que deben seguirse para hacer el bien y evitar el mal”. o como la “ciencia del ser virtuoso” y según Aristóteles, el ser virtuoso es “la disposición constante del alma humana que nos incita a obrar bien y a evitar el mal”..

Periodistas estudiosos de la ética aplicada a nuestra profesión la definen como la obediencia a “aquello que no se impone por ley” (Rushworth Kidder), o “una legalidad impuesta desde adentro” (Javier Darío Restrepo).

La ética es necesaria en toda conducta humana y en todas las áreas de la vida. Pero aquí hoy queremos centrarnos en por qué es necesario que nosotros, periodistas, nos mantengamos en el camino de la ética.

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