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Periodistas ante todo


Palabras de Abraham Santibáñez. Presidente Nacional del Colegio de Periodistas de Chile en la inauguración de las reuniones celebradas el 13 de diciembre de 2008, en Santiago: Plenario1 y Asamblea.

 

En febrero de 1925 con motivo de "la paralización" de El diario Ilustrado, Joaquín Edwards Bello escribió: "Nosotros deploramos sinceramente la clausura de los diario porque la libertad de opinar y la libertad de publicar son derechos del hombre”.

Al mismo tiempo, hacía ver algo que, a pesar del tiempo transcurrido, sigue vigente: los periodistas tenemos ciertas “secretas solidaridades, no de ideas en este caso, pero sí de profesión”. Recordó por ello que quienes escribían en distintos medios se habían sentado muchas veces “codo a codo en alguna comida”, aunque ello le pudiera parecer desconcertante al público lector.

Me parece relevante recordar este mensaje de hace tantas décadas en esta ocasión, la primera en que debo dirigirme en público a todos ustedes, colegas.

Cuando se planteó nuestra candidatura en la lista bautizada como "Identidad Profesional Periodística", estábamos pensando en la recuperación, tanto de la imagen de la profesión como el fortalecimiento de la unidad y de la solidaridad entre todos nosotros, los periodistas chilenos

En eso estamos empeñados y confío que en el año próximo daremos grandes pasos en consolidad estos propósitos, los que resumí en algún momento en los siguientes puntos:

  • Desarrollo de una política de acercamiento a todos los periodistas en todo Chile, en especial a las nuevas generaciones.
  • Fortalecimiento del perfil profesional de los periodistas frente al desafío de las nuevas TIC y la  irrupción de "comunicólogos" y  "opinólogos"
  • Coordinación permanente con los profesores universitarios de Periodismo de modo de compartir experiencias y mantener los programas en constante actualización.
  • Coordinación con las agrupaciones especializadas, a fin de reforzar la presencia de los profesionales de la comunicación.
  • Realización constante de actividades de formación y actualización de conocimientos de profesionales activos y jubilados, tanto en Santiago como en regiones.
  • Puesta en marcha de nuevos programas de difusión, reflexión y refuerzo de la conciencia ética de los periodistas. Organización de un encuentro al respecto antes de fines de año, pensando en la revisión del Código de Ética.
  • Posicionar al Colegio como lugar de debate que genere opinión nueva sobre temas de interés no suficientemente abordados en la agenda pública.

Son tareas ambiciosas que nadie puede pretender realizar por si solo. Por eso quiero, en esta ocasión, junto con dar cuenta de lo hecho en los pasados cuatro meses y fracción, reinvitarlos a que demos juntos los pasos necesarios para su concreción.

En estos días he sentido que las diferencias de ideas entre nosotros, especialmente en el ámbito político, pueden dar la impresión de que estamos profundamente divididos. Creo que es legítimo que tengamos diferentes interpretaciones de la realidad y participemos en diferentes proyectos de construcción del futuro. Pero también creo, como se pudo apreciar en los enunciados de nuestras tres candidaturas, que compartimos algunas ideas de fondo respecto del periodismo y los periodistas.

 

Un diagnóstico similar.

En primer lugar, compartimos la idea de Edwards Bello: “Para todos los periodistas, la clausura de un diario (radio, canal de televisión, página web) en cualquier condición que sea es un golpe rudo”.

Hay en la actualidad, otros soportes para la información y la opinión, como la radio, que en 1925 apenas se insinuaba en Chile y en el resto del mundo. Pero el papel fundamental, el servicio a una sociedad informada y por lo tanto el desafío entregar información “veraz, leal y oportunamente”, persiste. También su corolario de que los ciudadanos puedan ejercer libre y plenamente sus derechos democráticos.

Sobre esa base, creo yo coincidimos nuestras candidaturas cuando proclamamos la convicción de que el periodismo ha perdido protagonismo. Personalmente he recordado, con nostalgia e impotencia, el destacado papel de aquellos maestros que hace más de medio siglo lucharon porque el periodismo entrara a la Universidad y porque los periodistas tuviéramos un colegio profesional.

 

El divorcio entre la sociedad chilena y los periodistas que se profundizó durante la dictadura, no terminó con el retorno a la democracia. Por el contrario, se agravó por culpas propias y ajenas, entre las cuales hay que consignar ahora la agresiva irrupción de opinólogos y “periodistas” improvisados que cabalgan a lomos de Internet u otros espacios virtuales. Unos y otros, nosotros y ellos, perdimos en algún momento la sintonía con el resto de los chilenos y dejamos de ser creíbles.

 

La solución.

Se han propuesto diversos remedios ante el diagnóstico compartido.

Creo que lo más urgente que tenemos que hacer es atraer a nuestro lado a jóvenes que nos aporten sus capacidades, su dominio de las nuevas tecnologías y que nos permitan recuperar la confianza perdida de nuestros conciudadanos. Necesitamos periodistas que no teman al desafío de la libertad, capaces al mismo tiempo de hacer su tarea con responsabilidad ética.

A ellos queremos reiterarles un mensaje permanente. Como decía Ryszard Kapuscinski: "Para ejercer el periodismo ante todo hay que ser buena persona".

Creo que nuestro principal tema, hoy día, debería ser la recuperación –como lo señaló en su visita reciente Javier Darío Restrepo- de “la identidad” de los periodistas.

En la conferencia que pronunció en un encuentro aquí en Santiago, citó a Domninique Wolton, quien cree que se impone “recuperar la identidad libre de la prensa y del periodista frente al poder, reconocer que la pérdida de ese talante equivaldría a quedar sin rostro, es decir, sin identidad. Ese proceso de recuperación de su rostro, suponía, según Wolton, aceptar la crítica, posición ética relacionada con el compromiso con la verdad, y un replanteo de las relaciones de la prensa con el poder hasta situarlas dentro del marco de la identidad del periodista”.

En conclusión, decía Wolton “no habrá victoria de la información si no se refuerza el rol de los periodistas.” Un asunto de identidad profesional, sin duda… No saber hacia dónde se va – que a eso equivale el debilitamiento de la identidad- es entrar en una parálisis ética que solo puede superarse con una clara y entusiasta identificación de metas, de objetivos, o sea con la recuperación y fortalecimiento de la identidad profesional.

Creo que nuestro deber, hoy como lo fue durante la dictadura, es luchar por afianzar la libertad de prensa y de expresión. Esto implica nuestro permanente rechazo a cualquier iniciativa legal que implique controles y limitaciones a este ejercicio.

Paralelamente, porque creemos en la autorregulación, debemos velar por el riguroso cumplimiento de las normas éticas contenidas en el Código de Ética de los periodistas de Chile y en otras normas de aceptación general.

El Colegio ha pedido perdón por las gravísimas faltas a la ética de algunos de sus miembros, en especial quienes se hicieron cómplices de violaciones de los derechos humanos. Ahora que las instituciones se pronunciaron, creo que es hora de mirar hacia delante. Es hora de preocuparse y velar por la formación de los estudiantes de periodismo. Debemos dar seguridades a la comunidad nacional de que ningún profesional de la orden quedará impune si incurre en faltas de lesa humanidad.

Al comenzar esta campaña por la presidencia del Colegio propuse algunas tareas que espero poder llevar a buen puerto con el apoyo de todos los periodistas de nuestro país:

  • Es indispensable continuar con el trabajo realizado hasta ahora por el Colegio de Periodistas, en especial en lo que se refiere al Estatuto del Periodista y otras aspiraciones gremiales.
  • Queremos desarrollar una política deliberada de inclusión de todos los periodistas en todo Chile, pero de manera especial:
    • las nuevas generaciones
    • Los profesionales de regiones;
    • los periodistas “institucionales”
  • Debemos ampliar la presencia del Colegio de la agenda nacional, manteniendo la capacidad de reacción frente a las violaciones de la libertad de prensa, pero agregando un plan de actividades culturales acerca de los grandes temas de nuestro tiempo.

Estos son planes ambiciosos. Insisto en algo ya dicho: no puedo realizarlos solo. Creo que nadie podría. Por eso necesitamos que tanta gente se agregue a esta gran tarea.

Pero me queda claro, también, como escribió hace un tiempo el comentarista Patricio Navia, que a uno no lo juzgan por las intenciones sino por los resultados.


Nota:

1. De acuerdo a los estatutos de la Orden la composición del Consejo Plenario Nacional es la siguiente:
ARTICULO 27. El Consejo Plenario Nacional estará integrado por los miembros del Consejo Nacional, los presidentes de los Consejos Regionales o quienes comparezcan en su representación, los presidentes o representantes de las Agrupaciones de Periodistas reconocidas por el Consejo Nacional y por  el presidente del Tribunal Nacional de Ética, o quien lo represente.
Todos los integrantes de este organismo deberán ser socios del Colegio de Periodistas de Chile.
Las Agrupaciones de Periodistas cuyos representantes integrarán el Consejo Plenario Nacional son aquellas reconocidas por el Consejo Nacional por acuerdo de mayoría de sus integrantes y que hayan tenido elecciones universales dentro de los dos años anteriores.