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Circunstancias y desafíos del Congreso de los Periodistas
Por Marcel Garcés, presidente Consejo Metropolitano Colegio de Periodistas
El décimo cuarto congreso de los periodistas chilenos se realiza en el marco de un complejo y esperanzador escenario político nacional y cuando en la sociedad parecen madurar demandas de una profundización y ampliación de la democracia.
Las organizaciones sociales- estudiantes, ambientalistas, orgánicas regionales, minorías sexuales- han emergido como nuevos actores, dando demostración de su magnitud, su fuerza, su capacidad de movilización, haciéndose escuchar y obligando al gobierno a negociar, e incluso han precipitado cambios de ministros.
Por otro lado los partidos políticos de la oposición democrática y progresista, han avanzado en un proceso de unidad y concertación política en torno a las elecciones municipales, por ahora, y presumiblemente, las presidenciales de 2014.
La idea estratégica de juntar fuerzas para derrotar electoralmente a la derecha se abre paso y se posiciona en las dirigencias, en las militancias de los partidos progresistas, y en la ciudadanía.
Hace falta que estos avances políticos se consoliden aún más y superen los intentos de la derecha y sus servidores de sabotear esta unidad naciente y creciente, con prédicas contra los partidos o desde posiciones de supuesta “pureza” alegar un distanciamiento para “no contaminarse”.
El divisionismo ha sido históricamente, el instrumento privilegiado de la Derecha, para debilitar, descomponer y hacer desaparecer la organización social y de cuando en cuando reaparecen “profetas” que, con diversos disfraces, reviven estas prédicas.
La experiencia histórica enseña cuales son las consecuencias, los costos políticos, sociales y humanos de semejante curso de acción.
Es indispensable, claro, que las fuerzas progresistas no solo consoliden acuerdos electorales, sino que, ampliando su base política hacia las organizaciones sociales, elaboren en conjunto un proyecto político, un programa que responda a las necesidades de Chile, que movilice al pueblo, que responda a las demandas ciudadanas, que devuelva la esperanza, que estimule la acción creadora del pueblo, en nuevas batallas por su futuro.
Aquí lo prioritario es unir fuerzas, sin sectarismos trasnochados.
Sumar y no restar, es la tarea que corresponde emprender a todos los interesados en los objetivos superiores de la unidad y la lucha por la democracia.
En este plano el fortalecimiento de las organizaciones gremiales y sindicales, de las plataformas de convergencia social, es una tarea cotidiana e ineludible.
Es por esto que el Colegio de Periodistas ha participado en dos instancias sociales que convocan a organizaciones de la base social, de diversa composición y sensibilidad política y social: la Mesa Social por un nuevo Chile y Democracia para Chile, que hoy viven un interesante proceso de acercamiento en la práctica.
Nos parece que el camino a seguir es el de la unidad de estas instancias, y que esta debe construirse sobre la base de los objetivos patrióticos democratizadores y no de la pertenencia política ideológica de sus líderes o principales animadores.
Es por ello que proponemos como uno de los instrumentos para fortalecer la democracia en el terreno informativo, junto con el fortalecimiento del Colegio, la constitución de una gran Confederación de Sindicatos de los trabajadores de la Comunicación,
Bien lo dice la convocatoria a nuestro Congreso Nacional: “Nuestro país vive un despertar ciudadano en áreas fundamentales para la profundización de la democracia y el pleno ejercicio de derechos. Somos parte de una sociedad con profundas desigualdades, entre las que se encuentra el desequilibrado acceso a los medios de comunicación, que exige que el Estado garantice el derecho a la información, para que se puedan ejercer de manera plena la libertad de expresión, la libertad de información y el pluralismo como base de funcionamiento de la democracia”.
El Colegio de Periodistas, y su Congreso, que se realizará del 27 al 29 en Concepción y Talcahuano, no está ajeno al devenir, y mucho menos al futuro de Chile. Tenemos un rol que cumplir en la defensa y promoción de uno de los derechos humanos básicos, que determina la calidad de la democracia: la libertad de prensa y de expresión y el derecho a la información.
Contra ello conspiran la monopolización en la propiedad de los medios, la legislación represiva y las presiones que se ejercen desde el Gobierno, los instrumentos de presión política, económicos e institucionales del país.
Normalmente la primera victima de la violación de la democracia, o del modelo económico y político que monopoliza los medios, y busca uniformar los mensajes y restringir las opiniones, es la verdad y el periodismo que cumple su rol social.
Tenemos una obligación ineludible: fortalecer la unidad del gremio, en torno a sus objetivos y tareas, garantizando la participación democrática y la presencia de todo el amplio espectro de sensibilidades, propuestas, aportes.
Debemos garantizar la participación de todos los sectores, pensamientos, tendencias, partidos, movimientos, que existen en el gremio, porque esa diversidad, esa confrontación de ideas y proyectos, es nuestro acerbo.
Y no debe ser un obstáculo sino un acicate para llegar a los acuerdos necesarios, un estimulo para la creatividad y el compromiso, para el ejercicio democrático.
Está en el ADN del movimiento democrático y social, en su tradición y en los procesos y páginas más brillantes de su historia, la construcción y la práctica de la unidad del pueblo, en primer lugar de sus organizaciones sindicales y gremiales.
Esta es la línea de acción que fijaron, cada uno en su época con objetivos siempre patrióticos y libertarios, Camilo Henríquez, Francisco Bilbao, Luis Emilio Recabarren, Juan Emilio Pacull, por la cual entregaron sus vidas, Augusto Olivares, José Carrasco, Carlos Berger y Elmo Catalán. Y sus esfuerzos, Myriam Saa, Jaime Moreno Laval, José Miguel Varas, y tantos otros y otras.


