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Estudiantes, a tomarse el Colegio de Periodistas
Por Marcelo Castillo, presidente del Colegio de Periodistas (*)
Para mí es particularmente relevante estar presente en este Congreso de Estudiantes de Periodismo en la cuna de nuestro patrono, Fray Camilo Henríquez. Estamos a pocos meses del bicentenario del periodismo en Chile, el próximo 13 de febrero, cuando se cumplen 200 años de la primera edición de la Aurora de Chile.
Quiero iniciar mi saludo al Congreso agradeciendo a todos los estudiantes de Chile por haber puesto este año en el primer lugar de la agenda pública la necesidad de una educación gratuita de calidad, garantizada por el Estado.
Nosotros como Colegio hemos sido parte de este movimiento al unirnos al bloque social por la educación que encabeza la CUT y al movimiento Democracia para Chile que ha propuesto dirimir mediante plebiscito vinculante el modelo educacional para Chile, primer paso para una nueva Constitución.
Este Congreso también es parte de ese esfuerzo por mejorar la educación, es una expresión más de este movimiento que pretende fortalecer la principal herramienta de equidad. La educación es también la principal razón de ser de los colegios profesionales.
En su origen, los colegios profesionales fueron concebidos para garantizarle a la sociedad que quienes ejercían una profesión tenían los conocimientos suficientes, adquiridos en un proceso de formación universitaria, y que actuarían en todo momento bajo una ética que les era común.
La dictadura militar le quito a los colegios profesionales ese carácter y los transformó en simples asociaciones gremiales, a las que nadie está obligado a adscribirse. En última instancia, se le entregó al mercado la facultad de definir la idoneidad profesional.
Lamentablemente, la legislación cumplió su objetivo que era justamente quitarle poder a los sectores ilustrados de la sociedad para depositarlo en quienes tienen el poder económico.
Pero la responsabilidad no es totalmente de la dictadura. También lo es de todos quienes somos profesionales, que pudimos haber mantenido nuestras organizaciones y la obligatoriedad de hecho de la colegiación para ejercer bajo estándares de conocimiento y éticos comunes. Todos somos en alguna medida responsables de que se haya impuesto la voluntad de las grandes empresas periodísticas de que sea finalmente el mercado quien decida quien es o no periodista.
Parte de esta realidad es que nos encontramos hoy con un mercado laboral tremendamente difícil para los periodistas. Según las estadísticas del Ministerio de Educación, se titulan cada año 1200 periodistas, lo que ha producido una saturación del mercado laboral, dando lugar a sueldos bajísimos. Ha provocado indignación que en el último tiempo que se hayan publicado avisos, ofreciendo trabajo a periodistas por cifras que rondan el sueldo mínimo. En algunos casos se nos ha dicho que fue un error. Sin embargo, el acto fallido ya indica que hay quien cree que se puede contratar periodistas por 100 mil pesos mensuales.
¿Podemos impedir que se sigan titulando cada año más de mil periodistas? Claramente, no podemos ni debemos impedir que quienes tienen una vocación por la profesión de informar la vean frustrada. Sin embargo, podemos desplegar los más diversos esfuerzos para darle valor a nuestra profesión.
Los estudiantes nos han dado una primera lección, que espero se mantenga en el tiempo. Primero que nada tenemos que estar unidos, organizados y movilizados si queremos dignificar el periodismo como profesión.
Pese a los intentos de levantar otras organizaciones de periodistas en los años Ochenta, el Colegio se ha mantenido vivo. No hay otra organización de periodistas de carácter nacional que represente a nuestra profesión. El Colegio es el instrumento que necesitamos para que por la vía de la educación continua estemos permanentemente adquiriendo nuevos conocimientos que nos permitan dar cada vez más valor a nuestra actividad.
La especialización, materia específica de este Congreso, es una manera de dar más valor a nuestra profesión. Siempre se critica la superficialidad de nuestros conocimientos y muchas veces profesionales de otras áreas nos sustituyen invocando la mayor profundidad de sus conocimientos específicos.
La superficialidad se supera justamente con la especialización de periodistas, tanto respecto de materias como de técnicas de comunicación específicas. Y ella debería partir en las mismas escuelas de periodismo que deberían unir a su malla regular ciclos de especialización que bien podrían tomar la forma de diplomados al finalizar el ciclo regular.
Tenemos en Chile cerca de 14 mil periodistas de acuerdo a fuentes oficiales. De ellos sólo un 40 por ciento ejercen en medios de comunicación masiva elaborando información, según el estudio Fondecyt que dirigió la doctora Claudia Mellado de la Universidad de Santiago. Hay un campo amplio de actividad que se está abriendo para los periodistas que tenemos que saber aprovechar, generando múltiples especializaciones. Pongo un ejemplo: está comenzando a formarse la Asociación de Periodistas de Municipalidades. Hay allí un área de especialización, que bien una escuela de periodismo podría asumir como propio.
Pero, ¿quién impulsa todas esas iniciativas más allá de las escuelas de periodismo, muchas veces agobiadas por la presión de competir entre ellas por los alumnos? Creo que es fundamental que el Colegio de Periodistas se valide como la instancia de educación continua que trabaje de manera coordinada con todas las escuelas de periodismo.
Tenemos en abril próximo nuestro Congreso Nacional del Colegio. Algunos colegas han comenzado a plantear que para fortalecer el Colegio hay que abrirlo a todos quienes trabajan en comunicación, tengan o no título profesional. Creo que es un gran error.
Los periodistas somos trabajadores de la comunicación, qué duda cabe, y como tales tenemos que unirnos en sindicatos con los demás trabajadores de la comunicación. Sin embargo, cuando vemos que ya el 85 por ciento de quienes trabajan en medios son periodistas profesionales, es evidente que la principal misión del colegio debe ser representar a aquellos 1200 que salen de las escuelas de periodismo cada año.
Quiero proponer en el congreso de abril que los estudiantes de periodismo de los últimos años de carrera sean colegiados temporales de pleno derecho, con un plazo determinado para obtener su título profesional, de manera que se cree un vínculo permanente entre escuelas y colegio.
Los invito a todos a ser parte de este esfuerzo mancomunado que tiene su propio manifiesto, su propia biblia. Ustedes la han recibido hoy al momento de iniciar su participación en este Congreso: es el Código de Ética del Colegio de Periodistas.
Muchas gracias
(*) Discurso al inaugurar Congreso de Estudiantes de Periodismo en Universidad Austral de Valdivia, diciembre de 2011.






